Hubo una mezcla de energía, cansancio, admiración, locura… en fin.
Nos fuimos a las 14:30 hrs. del día Viernes y llegamos cerca de las 22:00 hrs. de la noche, todo gracias a Dios estaba cálido. Había mucha gente que caminaba, carabineros, estrellas en el cielo y nosotros la pastoral juvenil tratando de hacer oración en medio de la noche.
La madre Marcia buscó por todos los medios de adentrarnos en nuestra intimidad y compartir lo que quisiéramos al compañero o compañera del lado, todo estaba relacionado con la motivación… claro, al subir la cuesta comprendí que sólo la motivación, los buenos amigos y compañeros me aseguraban la llegada al Santuario.
Sentí que el trayecto era eterno, me acordé de mis padres y el esfuerzo que hacen cada día por mí, no tuve otra opción de comparación, me acordé de la madre Marcia cuando dijo: “Seguramente la Providencia de Dios les va a regalar un darse cuenta, un regalo maravilloso, estén atentos y atentas, hoy día se derramará para ustedes abundantes gracias, no las desperdicien”… bueno, creo que así fue. Me di cuenta que el querer es poder aún cuando lo físico esté al borde de la decadencia, me di cuenta de que cuando estaba a punto de decirle a la madre “ya no puedo más” había algo que me decía “vamos, tú puedes, lo lograrás”…
Y así fue… lo logramos compañeros, lo logré compañeros.
Gracias por esta experiencia.
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